miércoles, 28 de mayo de 2008

Mi querido Perú

ESTOY CANSADA y en el camino a casa, solo anhelo la suavidad de mi almohada y la frescura de mi pijama. La cumbia que sintonizan en la combi termina por adormecerme. Finalmente llego a mi destino y después de una mañana que se prolonga, por lo general, hasta las 4 de la tarde me quito la ropa y me dirijo a la ducha. Pongo un poco de música y mi mente rápidamente está en blanco, canto a voz en cuello canciones como Big girls don't cry, Bubbly e Irreplaceable con un sentimiento que sólo podría resultar cuando te inspira la soledad y el silencio de una habitación te permite ser deshinbida y segura de tí. Ya son casi las 5 p.m. Me acerco a la cocina y de re - ojo miro las ollas. Nada me provoca excepto mi cama. Me dirijo a mi cuarto ... acomodo mis sabanas, saco mis peluches y casi a punto de alcanzar mi deseo me detiene un insistente e inoportuno timbre de teléfono. Lo pienso dos veces ...Contesto, no contesto ¡?, Puede ser importante, concluyo. Me acerco al teléfono no muy contenta y casi a la cuarta timbrada termino por levantar el auricular:
- ¿Aló ¡?
-Muy buenas tardes señorita, me podría comunicar con la Sra. Vanessa Elías
- uhm ... ¿de parte de quién? (mas vale que sea importante)
-La saluda "fulanita de tal", del Banco Fallabella, podría hablar con la Sra. Vanessa Elías por favor.
-Ugh, NO ESTA (maldita sea para que me levante)
-La llamabamos para ofrecerle una tarjeta de crédito que le ha sido otorgada con una línea abierta hasta de 20, 000 soles, sólo puede obtener estos beneficios si la acepta esta semana. Tendrá un número móvil donde la pueda encontrar ¿?
-NO, NO TIENE, ESTA TRABAJANDO. (y si lo tuviera no se lo daría)
-¿A qué hora entonces podemos encontrarla?
-De L-V a partir de las 9pm y los Sábados a partir de las 6pm (claro, cuando su maldito telemarketing ya acabó y no pueden molestar la paciencia de mi mamá, me pregunto si alguno de estos cachudos sabe que lo digo a propósito para que no joroben más, no creo que sean tan inteligentes porque son peor que las máquinitas con mensajes grabados)
-Muy amable, gracias.
- Sí, si claro.
Y así todos los días, con una frecuencia cada vez más estresante y con cada COJUDEZ a la que le llaman promoción y termina siendo nada más y nada menos que una estafa más. ¡MALDITOS MORLACOS! Los odio a todos, odio el telermarketing, odio su maldita manera de venderme hasta sus medias cochinas. LOS ODIO, no me dejan en paz, no dejan en paz a mi mamá y para colmo cuando aceptas por defecto, porque ya no los soportas más, terminan vendiendote productos malogrados como por ejemplo el teléfono inalámbrico de ROBOFÓNICA. Me provoca gritarles, desconectar el teléfono y cuando realmente me decido hacerlo es alguien importante que no merece escuchar mi tono amargo.
Me pregunto, ¿que intentan, que pretenden? si te digo NO, es NOOOOOO. UGH!
El Sábado pasado leyendo el Somos encontré a alguien igual de indignado por las rarezas de nuestro país, hablaba de la comunicación compulsiva y de algunos mensajes publicitarios que son nada más que un jarabe para la estupidez y el adormecimiento. Rafo León, GRACIAS
Sábado 23 de Mayo del 2008
Paga para que insulten
Somos, 79
(...) Como resulta tan complicado grabar el mensaje comercial y escucharlo a menor velocidad, sugiero que este sea entendido de la siguiente manera: "Estúpido consumidor, esto que te estoy diciendo quisiera guardarlo en secreto para que tú, que eres un cacaseno, te creas mi promoción o las bondades de mi jarabe para la tos (o mi sistema de llamadas internacionales o mi tarjeta bancaria). Pero el Estado perro del hortelano en el que vives me exige advertirte sobre una serie de restricciones que tienen mi producto o servicio. Ahora, como para mí hacer esto es una obligación que no me gusta porque podría afectar mis ventas, opto por decírtelo como si hablara una cacatúa con dos tiros de coca en el sistema nervioso. En otras palabras, estúpido consumidor, me zurro en ti y en tu Estado, tanto como tu Estado se zurra a la vez en ti: ya te habrás dado cuenta de que a nadie le importa en el fondo que se entienda o no lo que me conminan a decir; lo único que interesa que se diga, aunque sea en finlandés, para que luego tú no tengas nigún derecho a reclamo. Te espero en la tienda, imbécil" (...)

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